¿Cuál fue el efecto de la conexión?
Su efecto fue una descabellada idea gubernamental de un socialismo de mercado que en el intento de conectarse a la lógica de la globalización, crean la posibilidad de una intensa privatización, inicialmente del Estado por el Estado, hasta que más tarde se pasó a una privatización masiva. El gobierno fue penetrado por estructuras oligárquicas internas y luego externas, cuyo propósito radicó en romper con las bases del socialismo. Estos se apoderaron de las áreas de comercio exterior y de los sectores empresariales; el resultado fue la sustitución de la propiedad estatal y social en beneficio de esta oligarquía.
En este marco histórico el Partido Comunista de la Unión Soviética cedió su papel protagónico, lo cual puso en crisis la legitimidad del sistema. Obsérvese que en la Rusia de hoy, las personas provenientes de la antigua dirección soviética representan el 75% del entorno presidencial, en la esfera empresarial son el 61%, los líderes del partido provienen en un 57.1% de la antigua dirección de la ex URSS, y un elevado 82,3% conforma la actual elite regional de similar procedencia, mientras el gobierno está compuesto por un 74% de personas procedentes de los viejos aparatos. Por consiguiente, el desmontaje del sistema fue a través de sus líderes, esto indudablemente fue creando un rechazo al “modelo socialista” abriendo paso al derrumbe del socialismo en Europa del Este y la antigua ex–URRS y al “triunfo” del globalismo neoliberal.
La idea que se podría plantear del análisis anterior, es que el socialismo de mercado en Europa ligado a la globalización fue un fracaso, tanto por los errores internos como por el empuje que tuvo allí la ideología del globalismo neoliberal, emergiendo un acelerado proceso de privatización, donde el resultado fundamental en los países europeos ha sido la entrega de sus economías a las fuerzas de la globalización transnacional. El resultado del tránsito del socialismo al capitalismo en Europa del Este y la ex - URSS ha sido contrario a lo que los gobiernos de estos países esperaban de los “beneficios” del globalismo neoliberal en términos del progreso científico técnico, lo cual se sustenta en los postulados siguientes:
Lejos de consolidarse la masa de su potencial científico técnico asumiendo las “ventajas” de la dinámica de la globalización esta se ha erosionado incluso cayendo por debajo del umbral límite de la “masa crítica” necesaria;
Para estas naciones se ha perdido el carácter creador de una cultura científico-tecnológica, adquirida durante el desarrollo del socialismo. En este marco el resultado ha sido, la desarticulación de la capacidad generadora de progreso científico-técnico e innovación de esa región, lo cual atenta contra su desarrollo sostenible, ya que están pasando a asumir las características de un subdesarrollo dependiente basado en ventajas comparativas estáticas, es decir están pasando a ser fuente de mano de obra barata.
En este entorno se nota la ausencia de políticas, estrategias y proyecciones estatales que pretendan salvar este patrimonio cultural y productivo de las naciones y desarrollarlo en aras de la competitividad sistémica, lo cual debilita la capacidad negociadora de estos países en el ámbito de la globalización, propiciando que su inserción en este escenario, así como su incorporación a la Unión Europea o al Grupo de los 7(para el caso de Rusia) se produzca por la puerta que han “entrado” los países de menor desarrollo.
El efecto ha sido que el modelo neoliberal pasivo asumido por los gobiernos de Europa del Este y la ex-URSS ha ido en detrimento de los factores endógenos del desarrollo, colocando a la población de estas naciones en condiciones de incertidumbres.










