Impactos del globalismo neoliberal en Cuba

Impactos del globalismo neoliberal en Cuba
En otro orden de cosas un análisis perspectivo sobre los desafíos de la opción socialista cubana en el escenario de la globalización, debe partir de reconocer el carácter contradictorio del proceso, donde el capital no cubre todos los espacios geográficos de forma homogénea ni al mismo tiempo. Para Cuba se presenta la limitación de que no puede acceder de manera independiente al proceso de globalización, debido a los obstáculos que impone el bloqueo del Gobierno de EEUU. Por lo que Globalización y bloqueo, constituyen el reto combinado que enfrenta Cuba en el contexto de la reestructuración de su relacionamiento externo.
Con relación a la globalización, un desafío a considerar es lo referido a los pasos que se están dando en la creación de nuevas instituciones supranacionales, que suponen espacios que atentan contra la soberanía nacional de países y regiones enteras, debido a su capacidad de poder para dictar y fiscalizar los Estado-nación. Entre estas instituciones se encuentran la Organización Mundial de Comercio y el Acuerdo Multilateral de Inversiones. También se puede observar la nueva reconfiguración del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, unido a su poderío en el ámbito de la globalización para dirigir este proceso el cual es trascendente, debido al carácter de ley que adquieren sus imposiciones. En este sentido, el fortalecimiento de esta tendencia pasa a ser una restricción para la definición del desarrollo socialista cubano, aún más si se considera que Cuba no tiene acceso a estas instituciones a diferencia de China y Viet Nam.
Otro aspecto que pasa a ser un gran desafío para la política cubana es la globalización de los procesos productivos; la existencia de cadenas productivas globales sobre la base de la flexibilización de las tecnologías, plantea el imperativo de la adecuación de los sistemas productivos nacionales a esos requerimientos y condiciona los intentos de inserción de cualquier país, en especial de los países pequeños y pobres.
En otras palabras, los márgenes de libertad a la hora de diseñar una estrategia de inserción externa, están mucho más reducidos que en la época del sistema Socialista Mundial, por la naturaleza de los cambios en el proceso de globalización. A esto se une el carácter preponderantemente neoliberal del proceso de globalización, en lo que es relevante el papel del mercado como directriz del mismo, con las consecuencias implícitas que tiene este hecho. Ello no anula, pero se convierte en una restricción importante para una inserción exitosa del socialismo cubano en el entorno de la globalización.
Estos aspectos son relevantes para el avance de la transformación socialista cubana en los marcos de la globalización y deben ser tomados como grandes desafíos a vencer por múltiples razones: Primero, por el carácter predominante de las instituciones mencionadas en la definición de las “reglas de juego”, prácticamente sin interés alguno de priorizar a los países subdesarrollados. Segundo, porque los procesos de integración regionales en los cuales Cuba deberá insertarse -en América Latina y el Caribe- están determinados por el proceso de globalización y se caracterizan por un compromiso institucional hacia la liberalización preferencial y la apertura a los flujos comerciales y financieros internacionales. Por consiguiente, para Cuba la disposición política de conectarse a la globalización es extraordinariamente compleja, no solo por las diferencias esenciales en lo político, sino también, por las profundas discrepancias que acompañan este proceso.
Otro gran desafío en la redefinición de las relaciones externas de Cuba en el ámbito de la globalización es el bloqueo norteamericano. Este es uno de los factores de mayor importancia en la dinámica socio-política y económica de Cuba, debido al carácter globalizador de la política externa norteamericana. Este en los momentos actuales ha ido alcanzando nuevas dimensiones, en un momento en que se empeoran las rupturas anteriores y se agudizan las actuales, en un escenario en que han desaparecido las posibilidades del Socialismo como sistema.
Ahora los postulados del gobierno norteamericano hacia Cuba han asumido el carácter de ley (Ley Torricelli 1992 y Ley Helms-Burton 1996). Este límite de circunstancias significa una restricción que tiene una influencia importante, no solo en la magnitud de los esfuerzos de la inserción y recuperación cubana, sino también en el modo y los tiempos de alcanzar dichos objetivos. En el orden de la magnitud de los esfuerzos cabe destacar el costo del bloqueo para Cuba. El bloqueo ha repercutido en la producción de alimentos, en la comercialización del níquel, de tabaco y el azúcar, en la esfera monetario-financiera y en el aumento de la inversión extranjera al país.
Se comprenderá a partir de este costo (más de 60 000 mil millones de dólares) el esfuerzo que ha significado y planteará para el futuro superar el obstáculo que el recrudecimiento del bloqueo representa. Atendiendo a un escenario de que en el corto plazo y ni siquiera en el mediano se resuelva el mismo derogándose por el gobierno norteamericano lo que se denomina Ley Helms-Burton o por presión de la comunidad internacional, el razonamiento conduce a que Cuba tendrá que hacer ingentes esfuerzos para su desarrollo interno y en el marco de la globalización, lo que supone movilizar en condiciones de escasez de recursos productivos y financieros la capacidad de las fuerzas sociales del país en función de la creación.
Un elemento nuevo asociado a esta etapa del conflicto del gobierno norteamericano hacia Cuba, es el intento norteamericano por globalizar de forma solapada las agresiones a Cuba. Este es el caso de las maniobras norteamericanas en el proceso de constitución del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI). En su negociación con la OECD, los Estados Unidos han pretendido definir en el AMI como ilegales “las nacionalizaciones realizadas de propiedades en contra del Derecho Internacional” que tuvieron lugar desde finales de 1959. Una vez más se usa a Cuba como para ensayar nuevos métodos de dominación y manejo de la política internacional en el escenario de la globalización.
En este análisis es necesario advertir que la globalización transnacional, en el caso de las firmas norteamericanas es manipulada por su gobierno, convirtiéndose en un fuerte factor extra-económico, que limita el adecuado desempeño de la producción y comercialización de los productos cubanos. La combinación de los dos factores indicados se ha puesto en práctica, constituyéndose en un fuerte obstáculo para Cuba no sólo en lo económico, lo cual es muy conocido sino en lo social. Se sitúan como prueba de lo anterior, algunos ejemplos que muestran las profundas limitaciones de la producción y comercialización de los productos de punta cubanos en el área de la salud, en el entorno externo:
• El ejemplo más grave se ubica, en el caso de niños cubanos con cáncer, los cuales, no pueden ser tratados con determinados medicamentos de factura norteamericana como: carboplatino, neupogen y taxol, y catéteres arteriales especiales. Cuba posee condiciones para elaborar determinadas drogas citostáticas, pero tal producción se ve afectada porque la compra de la materia prima necesaria, sólo se produce en los Estados Unidos.
• La empresa Avalon Trading Company de Nueva York, productora de equipos de ultrasonido y autoclaves, se ha negado a vender estos equipos a Cuba, debido a las prohibiciones del bloqueo del gobierno norteamericano.
• Por esta misma razón, tampoco adquirió, medicamentos adecuados para la inducción del parto, algo que sólo podía obtener en la compañía norteamericana Laboratorios Upjohn, tampoco, pudo obtener las películas Kodak de rayos X recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para las radiografías de mamas.
• A la compañía Cardiac Pacmaker INC, vendedora del desfibrilador para la sobrevivencia de pacientes infartados, se le denegó la licencia para la venta de estos equipos a Cuba.
• El desarrollo de la producción biofarmaceútica cubana se ha visto afectada por presiones como la proscripción explícita de ventas de productos relacionados con esa industria. A ello se han unido las gestiones de funcionarios norteamericanos para desacreditar los productos cubanos y entorpecer las negociaciones con otros países.
• Otro de los factores que ha impactado el sector farmacéutico cubano ha sido, la absorción de corporaciones y empresas de terceros países por las firmas estadounidenses, lo cual se ha constituido en una tendencia de los últimos años. Por este motivo Cuba ha tenido que cambiar en tres oportunidades de suministrador de marcapasos, porque las empresas que lo hacían han sido compradas por firmas norteamericanas, generando una elevación de precios.
• La compañía sueca Pharmacía, desde 1970 realizaba ventas de equipos y medicamentos a Cuba y al fusionarse con una compañía norteamericana, se detuvieron las operaciones con Cuba.
• Hay firmas de terceros países que no han podido suministrar piezas de repuesto para las mesas de operaciones en Cuba, porque son de origen norteamericano, o no han realizado la venta de reactivos, porque su casa matriz se los prohibe, a otras, se les han cancelado los contratos y ni siquiera se les ha permitido vender a Cuba.
• Existen equipos médico de fabricación norteamericana en Cuba paralizados por falta de piezas de repuesto. En este caso se puede citar los equipos de Rayos X, a los que el Departamento de Comercio de Estados Unidos prohibió a la subsidiaria canadiense, la Picker International la venta a Cuba porque contenían un 27% de componentes norteamericanos.
• Otro ejemplo que amerita ser comentado por su impacto negativo en la salud del pueblo cubano, es el siguiente: La firma norteamericana “Rashkind” produce un catéter denominado “catéter balón” utilizado en la fetostomía, procedimiento pediátrico de gran complejidad. Cuba, al no poder comprarlo en los Estados Unidos, tiene que importarlo de Canadá, provocando que el precio de 110.00 dólares por unidad se incremente a 185.00 dólares, sin contar el costo de transportación.
• Existe un grupo numeroso de medicamentos directamente relacionados con la supervivencia de los pacientes, tales como antibióticos, antimicóticos y reguladores inmunológicos, producidos por firmas norteamericanas, que no están disponibles en nuestras salas de terapia, porque oficialmente no pueden ser importados desde ese país ni comprados a terceros. Cuba no puede adquirir tecnologías de punta que controla Estados Unidos como la Diálisis Peritoneal Continua Ambulatoria para el Programa de Atención al Paciente Renal Crónico, inmunosupresores modernos como el FK506, el Micofenolato Mofetil, y los Dializadores con membranas sintéticas, entre otras tantas.
• Algunas Compañías como Baxter, Healthcare, Drake Willock, Vitalmex Interamericana S.A., proveen sus productos en mercados cercanos con alto desarrollo tecnológico. Sin embargo, tienen prohibido vender equipos, materiales gastables y accesorios a Cuba. Las máquinas de diálisis reconstruidas y otros equipos para los cuidados terciarios, si pudieran adquirirse en los Estados Unidos, ahorrarían a Cuba entre un 66% y un 75% del costo de una máquina nueva. La Compañía norteamericana One-Lambda, produce lo que los médicos cubanos consideran el más útil kit para los tipajes HLA (Histocompatibility Lymphocyte Antigen), esenciales para determinar la compatibilidad de un candidato a trasplante de riñón con los posibles donantes. Cuba no puede comprar estos kits, que permiten hacer las pruebas de 70 especialidades y requieren solamente de 2 a 3 ml de sangre del paciente.
• En abril del 2001, la División de Vitaminas de Roche informó que el Gobierno norteamericano no le permitía despachar directa o indirectamente ningún producto manufacturado en ese país con destino a Cuba. La firma Roche solamente produce la Vitamina A (Acetato) en los Estados Unidos, por lo que el contrato fue cancelado. Algo similar ocurrió con la firma Anaquim, suministradora de pegamento para las etiquetas de los frascos utilizados en hemoderivados, la cual también canceló su contrato con Cuba.
• Las limitaciones en esta esfera han constituido una seria amenaza para la salud de la población cubana, provocando serias dificultades para el enfrentamiento de enfermedades como la hepatitis, las enfermedades del tracto gastrointestinal y el dengue. Desde agosto del año 2001, el Gobierno cubano ha tratado de obtener ofertas de plaguicidas para combatir el mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, y por el solo hecho de que la planta productora de la misma se encuentra en territorio norteamericano, se nos ha negado el derecho a su adquisición.
• Esta realidad no es nueva. En 1981, y ante una epidemia de dengue hemorrágico introducido en Cuba por un agente de los grupos terroristas que aún hoy actúan contra Cuba desde los Estados Unidos, el Gobierno norteamericano también negó al Gobierno cubano la compra de insumos y equipos para la lucha contra esta peligrosa enfermedad. Baste solo recordar que, víctimas de esa epidemia, fallecieron 151 personas, de ellas 101 niños.
• Son múltiples las afectaciones ocasionadas en el desarrollo de nuestros recursos humanos en el área de la salud, por las restricciones y prohibiciones al intercambio científico y los obstáculos para la obtención de financiamiento para programas de investigación y superación profesional. Se mantiene la negativa reiterada de visas a científicos cubanos para viajar a EE.UU., se continúa limitando el acceso a información científica, la participación de los investigadores cubanos en actividades, cursos y eventos de este tipo, así como se mantiene la prohibición a personalidades norteamericanas de la ciencia de viajar a Cuba.
• El ejemplo más reciente es el caso de investigadoras del Centro de Inmunología Molecular, especializadas en el desarrollo de nuevos tratamientos (vacunas y anticuerpos) contra el cáncer, quienes debían viajar a la ciudad de Orlando, en la Florida, para participar en el Encuentro Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, que se realizaría entre el 18 y el 21 de mayo. Solo en los últimos dos años, el Gobierno de Estados Unidos ha negado visas en más de 6 ocasiones a científicos de dicho Centro.
• Como se indicó anteriormente, a fines del año pasado (2002) el gobierno norteamericano no objetó la venta a Cuba de algunas cantidades de medicinas y materias primas para producirlas. Sin embargo, lo cierto es que la empresa importadora de medicamentos e insumos médicos, “MEDICUBA”, contactó con 17 firmas y entidades norteamericanas con solicitudes de medicamentos que se requerían con urgencia para reponer las reservas movilizadas en función de las afectaciones provocadas por el huracán Michelle y la respuesta no fue satisfactoria. De las 17 firmas contactadas: 8 no respondieron, 4 expresaron interés, pero no llegaron a ofertar, 1 señaló que no podía ofertar porque no tenía instrucciones de su gobierno (Pharmacia & Upjohns) y las otras 4 ofertaron, pero no se pudieron concluir las operaciones, ya que los precios eran excesivamente altos en relación con los del mercado mundial, excepto en un producto, en el que se desestimó la operación por lo dilatado de las negociaciones.
• Cuba considera que las razones de este comportamiento hay que buscarlas, no en una negativa posición de estas compañías hacia el comercio con Cuba, sino en la existencia durante varias décadas de prohibiciones draconianas y de un sofisticado sistema gubernamental para perseguir y sancionar severamente cualquier mínima seña de desobediencia, que aún hoy provoca temor entre las compañías norteamericanas y les impide intentar vender medicamentos a Cuba, aun bajo el anticuado e inoperante sistema de licencias.