Socialismo desconectado y conectado a la globalización: Europa del Este y la ex-URSS
La noción de socialismo desconectado del mercado y de la lógica de la globalización, tuvo su concreción en el ejemplo seguido por los antiguos países socialistas de Europa del Este, la extinta URSS y la mayoría de los países agrupados en el Sistema Socialista Mundial, los cuales basaron la construcción del socialismo en un modelo único en detrimento de lo particular y desvinculado de las realidades nacionales. En estos países el desarrollo de las fuerzas productivas desconectadas de la producción mundial contemporánea condujo en el largo y mediano plazo a acumular grandes focos de ineficiencia tanto a escala de la estructura económica y social como de la superestructura política.
La idea es que el socialismo se mantuvo un tanto aislado y no logró, jamás, una verdadera internacionalización de los medios masivos de producción. Los vínculos económicos “socialistas” tuvieron una buena carga administrativa, y no económico social, y quedaron restringidos, en el marco de las fronteras nacionales o de un grupo de países que, históricamente eran los más atrasados desde el punto de vista económico.
En este ámbito la tendencia fue a la desaparición de todas las formas de capital privado, con la ausencia casi total de legislaciones para tomar en cuenta formas de capitalismo de Estado (capital mixto, arrendamiento parcial o total u otras). También esta variante de socialismo estuvo caracterizada por un profundo paternalismo ligado a la falta de creatividad, al predominio de una distribución que no tomó en cuenta las diferencias entre individuos, incumpliéndose la ley de distribución con arreglo al trabajo, donde la sumatoria fue la inercia y la pasividad del factor humano.
Ante las ineficiencias que acumuló el modelo soviético, considerado como la base del socialismo mundial se comenzaron los intentos de su transformación desde la década del 60´, sin embargo los embates internos y externos motivados por las turbulencias de la globalización por distintas vías paralizaron su concreción. Nótese como en el primer quinquenio de la década del 70, periodo caracterizado por la profunda crisis que vivió el mundo capitalista entre 1973-74, situación que también coincidió con la relentización de los ritmos de crecimiento en las economías Europeas, la respuesta del sistema socialista entonces vigente ante estas turbulencias fue convulsa, debido a que reaccionan ante la crisis de relacionamiento externo aisladamente, sin consulta entre los asociados del CAME.
El resultado se expresó en la muestra de una falta de sincronización de políticas nacionales, aspecto que se hizo sentir con particular fuerza en el decrecimiento de la inversión como la respuesta a la necesidad de paliar los desequilibrios externos, mientras de otro lado, la tendencia de los niveles de consumo fue a acrecentarse. El efecto de la reducción de las inversiones en estos países fue catastrófico, manifestado en la paralización de proyecto de desarrollo, y el aplazamiento de otros, con lo que se fragmentaron las nuevas inversiones.
A esto se sumo la restricción de nuevas inversiones en proyectos de desarrollo, estimulándose la renovación y modernización de la tecnología existente. En términos generales se limita el crecimiento intensivo que requerían estas economías, el cual dependía en alguna medida de la infusión de nuevas tecnologías y de nuevos proyectos, aspectos claves para enfrentar las turbulencias que se derivan de la globalización. Es decir, se viabilizan medidas contrarias a lo que pudo producir una rápida acumulación dirigida a disminuir los desequilibrios externos mediante cambios estructurales.
La valoración anterior se hace más nítida si tenemos en cuenta que el crecimiento de las inversiones fue mucho más pronunciado en lo referente a maquinarias y equipos de construcción, restringiendo las importaciones provenientes de las economías capitalistas más avanzadas. Esta política fue propia del periodo que se ubica entre 1975-1983, etapa de particular auge en la reestructuración de la base tecnológica en los ámbitos de la globalización. Este alejamiento de la economía mundial tuvo un impacto negativo en las economías socialistas europeas, debido a que los cambios internacionales con el paso a un nuevo patrón de acumulación lidereado por el sector de los servicios aceleraron la obsolescencia tecnológica de estos países, producto de la reducción de las existencias de bienes claves con la restricción de las importaciones en las áreas de la globalización.
Por consiguiente, estos países llegan a los marcos de la globalización desfasados de las últimas tendencias del desarrollo de la ciencia. No es hasta la década del 80´, que se toma mayor conciencia de la necesidad de la transformación del modelo de Socialismo Europeo; cuyo auge mayor estuvo entre 1987 y 1990, cuando los representantes políticos del sistema, sufrieron una profunda y fatal metamorfosis política en la manera de concebir el socialismo. En este periodo fue trascendente la soltura de un mercado espontáneo, incontrolable por el Estado. Prevaleciendo la idea de conectarse a las áreas de la globalización a través de un socialismo renovado. Aquí cabe preguntarnos entonces
Socialismo desconectado y conectado a la globalización: Europa del Este y la ex-URSS
Published on Abril 24, 2008
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Tags: arrendamiento, fronteras, medios masivos, mixto, punto de vista, sin embargo, sistema socialista.










